Hispanidad. Para unos es sólo una fecha. Otros, armarán lio: en días así vuelven a retorcerse meretrices
leyenda-negristas, buscadores internacionales de subvenciones con su colorido poncho indigenista. Y les jalearan nuestros tontos del pueblo, separatistas de mentalidad aldeana que en un día así se ahogan en su propia bilis de odio y frustración.
El 12 de octubre de 1492, al poner Colón pie en tierra en Guanahaní, comenzó ante el mundo, ante Dios y ante la Historia la más grande epopeya de la Humanidad. Tal aventura civilizadora solo tiene parangón en la obra de la gran madre Roma, piedra angular de occidente.
Y así fue. Un crisol de las Españas ( vascones para domar la mar, infantes castellanos, más de un héroe extremeño… ), como hijos de la Roma inmortal llevaron más allá del océano el derecho, la ingeniería, el arte, un latín que por entonces se había hecho mayor y era nada menos que el español de Cervantes…
Además, Guanahaní empezó a ser San Salvador. Llevaban a Dios para un cielo que estaría
vacío tan lejos de casa. Pero cuando los habitantes de aquellas islas y aquel gran continente comenzaron a hablar su lengua para rezar al mismo Dios con ellos, a los españoles no les cupo duda de que esos hombres y las nuevas tierras eran parte de la Hispanidad.
Y como la eterna Roma tuvo adversarios dentro y fuera, así también los tuvo, los tiene y los tendrá el imperio pentacontinental español y su obra civilizadora que es la Hispanidad. Muy atrás ha quedado la envidia insidiosa de la pérfida Albión y sus piratas. Es más triste ver hoy que los peores enemigos están hoyando la piel de toro.
La mera presencia en nuestras calles de cientos de miles de cobrizos y mestizos en nuestras calles es el mayor desengaño para los pobres
leyenda-negristas, que jamás encontraran a un descendiente de Gerónimo en la Sexta Avenida de NY. Pero en gran parte han llegado como si de una venganza bíblica se tratase, hordas de seudo indígenas casi incivilizados que ya no rezan al mismo Dios si no que rinden cultos adventistas, evangelistas y derivados cutres del teleprotestantismo yankee.
No hablan ya español si no que chapurrean una jerga cuajada de anglicismos porque su frustración es no haber llegado a ser chicos malos del Bronx. Son subproductos del capitalismo que si bien se autodenominan “latinos”, lo saben todo sobre el reggaetón pero en su puta vida han oído hablar de Plauto.
Y para reírles las gracias nunca faltará un paleto local. Nunca falta una Generalitat de Cataluña dispuesta a legalizar los Latin King, esos buenos chicos que según cuentan a sus adeptos protegen a los inmigrantes de la opresión españolista o así.
Entre los complejos por no ser tachado de racista, el afán de protagonismo progre y el puro y simple odio contra todo lo que suene a español, tanto los separatistas catalanes como los vascos son capaces de reír las gracias más absurdas a un llorica que ataca al “imperialismo español”.
Y es que mientras el mundo avanza inexorable hacia la globalización, nuestros pequeños caciques separatistas se afanan en ahogar el futuro de sus jóvenes cegados por su propio odio negando la evidencia de una Historia con un peso que les aplasta.
Mientras en Galicia, Vasconia o Cataluña se restringe por puro odio antiespañol la enseñanza del castellano, la amplitud histórica de la obra de nuestra patria hace que nuestra lengua la hablen hoy mas de 400 millones de personas en diversos rincones de los 5 continentes.
Por todo ello, en un día importante para nosotros, además de hacernos eco de la iniciativa del
TNS, que ha animado a los españoles a mostrar en las calles su orgullo hispánico y a colgar su bandera en el balcón, en este día de la hispanidad no podemos más que exigir:
-Un control migratorio severo y la repatriación de todos los presuntos “latinos” que con su comportamiento deterioran la convivencia.
-La ilegalización de cualquier colectivo separatista o antiespañol.
-Una cultura lingüística alejada de la pugna partidista, respetuosa con el castellano como lengua vehicular y común y con el resto de lenguas regionales peninsulares, teniendo todas la consideración de lo que son: españolas.
-Promoción de la autentica y legítima cultura hispana.
Y por último, recordamos a todos los españoles que nuestra forma de entender el patriotismo no está tanto en las conmemoraciones como en la lucha frontal. Y por tanto tendrán una buena ocasión de acompañarnos frente a aquellos que denunciamos el próximo día 25 en Vitoria, contra Ibarreche y su referéndum.