1 DE ABRIL. DIA DE LA VICTORIA.

Madrid, 1 de abril de 2008.

 

 

  Hoy es 1 de Abril, Día de la Victoria. Sí, aquel del "cautivo y desarmado ejército rojo..." Pese a la falacia de la Memoria Histórica, el ejército rojo fue derrotado y aquellos miserables que tanto habían luchado para que se produjera una guerra civil, pusieron pies en polvora con un castizo "¡ahí queda eso!".

 

  Incluso desde la derecha más perfumada, han rechazado aquella victoria, considerando que un gobierno "legalmente constituido" había sido asaltado brutalmente por militares, terratenientes y curas, inclinándose hoy por la presunta segunda república a la que son incapaces de criticar ni en lo más mínimo.

 

  Otros, como Guerra, Felipe, Aznar y últimamente el director de LA RAZON, confiesan que habrían deseado que en 1945 nos invadieran los aliados para "liberarnos de la dictadura". Hoy, 70 años menos 1 de aquella victoria, vamos a considerar lo que nos habría pasado si la guerra la hubieran ganado los rojos. No es una aventura en la ucronía más imaginativa, es una deducción lógica difícil de rechazar.

 

  De todas formas, aceptamos comentarios y críticas. Este artículo ya ha sido publicado pero muchos lo desconocerán y otros lo habrán olvidado.

   

  Pues eso, feliz Día de la Victoria.

 

  "Blas de Lezo"

 

 

LA GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS

 

                 Jesús Flores Thies-Coronel de Artillería-retirado

 

  Hace ya muchos años, Jesús Torbado y Vizcaíno Casas sacaron a la luz sendos relatos novelados sobre la España que habría podido resultar de una victoria de la república roja en la guerra civil. Nosotros vamos a meditar sobre esa situación que, pese a las dos novelas y a los empeños de Zapatero y de sus muchachos, sólo es un ejercicio de imaginación. Y para ello, sólo hemos de emplear la lógica más elemental apoyada en hechos reales e históricos sucedidos a raíz de la victoria nacional del 1 de abril de 1939. Y lo hacemos fácilmente por el simple procedimiento de pensar, actividad que podemos hacer libremente y hasta con facilidad, ya que ni somos políticos del sistema ni escribidores de muchos de los “medios” d´estepaís, individuos que da la impresión de que sólo utilizan la cabeza para llevar “esculpidos” de lujo o bisoñés. Allá vamos.

 

  El 1 de abril, derrotado el Ejército nacional, sus principales dirigentes se dispersan o huyen al extranjero, los prisioneros superan el millón y comienzan las represalias y depuraciones mucho más baratas que las que habrían resultado de haber ganado los otros, porque los de la república-roja se iban a ahorrar los tribunales. Entre esta fecha y el estallido de la segunda guerra mundial a primeros del inmediato septiembre, España se ve sumida en una feroz lucha por el poder entre los vencedores, como ya vaticinaba Azaña. El poderoso partido comunista se impone a sangre y fuego a los contados republicanos (cuatro y el gato) y a sus más encarnizados enemigos los anarquistas, pues tiene la ventaja de dominar al Ejército con la ayuda de gloriosos militares como Miaja, Rojo, Hidalgo de Cisneros y otros. Esto provoca miedos y suspicacias en las llamadas democracias no-populares, pero como tienen ellos sus propios problemas con un Hitler desatado, dejan hacer. Primera consecuencia: la guerra civil, con un leve intercambio de protagonistas, continúa. La revolución soñada desde hacía años ya tiene el camino libre, y desde las orillas del Moscova, papá Stalin dictará la política a sus esbirros del PCE, amos de la situación. Si alguno piensa que Churchill o Rooselvet iban a mediar para que eso no ocurriera, mejor es que se pasearan por el Limbo, lugar que hoy ocupa por derecho propio el ministro Moratinos.

 

  Alemania invade Polonia y estalla de una vez la segunda guerra mundial. Lo que pase en España queda ya definitivamente oculto por el humo de la pólvora en Europa, de esa forma la interna guerra civil entre parias de la tierra de uno y otro matiz (los del PSOE a la espera…), puede continuar tranquilamente su camino demoledor. Posiblemente se organice precariamente un Gobierno que de una imagen de legalidad al inventillo, pero será un gobierno “progresista” y marxista, al que los alemanes, una vez en la frontera, no le pedirán permiso de paso para llegar hasta Gibraltar. Después del paseo militar hasta algo más allá de La Línea, la zona inmediata al Peñón, que los anglófilos llaman “Roca”, en un radio de unos 100 kilómetros, más o menos, quedará como la luna después de la conquista alemana de Gibraltar. Como los ingleses, muy enfadados por la terrible pérdida no iban a estarse quietos (ya habrán ocupado Las Canarias), la zona devastada podría ampliarse durante algún tiempo a 150 kilómetros, o quizá más.

 

  Como los españoles tienen ciertos vicios incurables, se largarían al monte a la guerrilla, mezclándose “fachas” residuales y “rojos”, para hacerles la vida imposible a los ocupantes alemanes, con las consiguientes represalias, destrucciones y demás “daños colaterales” propios de toda guerra que se precie. Y no olvidemos los liberadores bombardeos de ciudades, puertos, instalaciones fabriles etc. a los que nos someterán nuestros amigos los aliados.

 

  Siguiendo el calendario real, ya avanzada la guerra, los aliados invaden Provenza y España, (casi con toda seguridad, España y no Provenza, para poder coger la “Muralla del Atlántico” por detrás), con lo que aquí se organizaría la de Dios es Cristo, y aunque España tiene Este y Oeste, no como Italia que carece de ellos (de ahí el parón alemán a los aliados en Monte Casino), posiblemente los alemanes organizarían una defensa numantina en cualquiera de nuestras abundantes sierras que dejarían el terreno para la siembra sin necesidad de arado. Pero como tienen que perder la guerra el 2, 3 ó 4 de mayo de 1945, pues eso, que la pierden, los aliados nos liberan y esta vez, como ya se ha pactado en Yalta, España quedaría dentro de la zona de influencia inglesa y yanqui.

 

  Han pasado, desde aquel 1 de abril de 1939, más de seis años, es decir, que los jinetes del Apocalipsis han cabalgado sobre esta sufrida tierra, seis años más, años de muerte, destrucción y miseria. Todo un lujo.

  Y alguien dirá: bueno, se acabó, hasta lo malo se acaba alguna vez; llegará el plan Marshall, la democracia entrará en España y a vivir que son dos días, aunque para algunos muchos más. Bien, si no se es político o periodista de la progresía y cazo, se podría repasar la historia de aquellos países “de la órbita inglesa”, como Italia y Grecia una vez acabada la guerra gorda, la mundial. Porque papá Stalin no estuvo dispuesto a dejar que esos dos países se fueran de rositas a los brazos democráticos no-populares, y trató de organizar unas nada despreciables guerras civiles con sus bien entrenados guerrilleros comunistas. Todavía recordamos el Banderín de Enganche que se abrió en la Universidad de Madrid, la de San Bernardo, para ir voluntario a Grecia a combatir el comunismo. Generosos jóvenes que se sintieron Lord Byron modelo siglo XX.

 

  Es decir, que la guerra de los Nueve Años ya se convertía, con suerte (podría durar más, pero ya estamos hartos de sangre) en la guerra de los Diez Años.

  Lo que vendría después queda en la mente de Dios. Los optimistas dirán: con treinta años menos se impone la democracia en España; mientras que los pesimistas dirían: pero todos los problemas y causas que motivaron la guerra civil, la de los Tres Años, quedan en el aire, sin cerrar. Y, sobre todo, nos encontraríamos una España mil veces más destruida, arrasada y depredada que lo estaba en abril de 1939, que ya es decir. ¿Se organizaría una consulta popular sobre monarquía o república como en Italia y Grecia? Imposible, porque nadie combatió en la guerra civil ni a favor ni en contra de la Monarquía, pero alguna parodia de consulta popular se inventarían. Como esto ya queda fuera de la Guerra de los Diez Años, lo dejamos para otra vez, pero sería conveniente meditar sobre el hecho de que, como para reconstruir España lo único que hace falta es trabajar, trabajar y trabajar y dejar los rifirrafes político-sectarios arrumbados, estas circunstancias no se iban a dar sobre la España crispada de la posguerra (de la de los Diez Años), así que la reconstrucción y el progreso sería sobre un paisaje político de peleas, enfrentamientos, discusiones, ¡separatismos! y todo eso que hoy tenemos pero, ¡ojo!, lo de hoy se hace sobre una España que se reconstruyó hace ya la friolera de más de treinta años. Así cualquiera.

 

  Moraleja: la victoria nacional, la de Franco, salvó a España de SIETE AÑOS más de sangre, sudor, lágrimas, muerte, miseria y hambre. No es mal bagaje

 

  Sólo hemos seguido un guión basado en las fechas reales, fin de la guerra civil, inicio de la otra, fin del conflicto…, sin andarnos por otras ramas, como por ejemplo, la evidencia de que si los alemanes ocupan Gibraltar y cierran el Estrecho, la guerra seguiría otro curso, que posiblemente habría alargado la guerra mundial… Pero ya hemos dicho que es una elucubración para otro juego de la guerra, Con la GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS tenemos más que suficiente.

 

 

1 DE ABRIL - DIA DE LA VICTORIA

 

¡ARRIBA ESPAÑA!

 

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