CRÓNICA DE LOS ACTOS DEL 20 DE NOVIEMBRE. Marcha en Homenaje a José Antonio Primo de Rivera.

Madrid, a 20 de noviembre de 2006.

 

 

Acto político y salida de la Marcha de la Corona.

 

En torno a las 10 de la noche comenzó el acto con las palabras de bienvenida de Carlos Batres, que señaló el ambiente de fractura nacional generado por el gobierno socialista propiciado por los años de revanchismo y odio sobre los que se asienta la democracia.

 

A continuación tomó la palabra Manuel Andrino, Jefe Nacional de La Falange, en un discurso de glosa a la figura política y humana de nuestro fundador José Antonio Primo de Rivera. Señalo que lejos de exaltar regímenes muertos o plutocracias ineptas, nuestra nostalgia no es otra cosa que pensar en aquel gran jefe que nos robaron los asesinos marxistas que hoy dan lecciones para la ciudadanía.

 

Insistió el Jefe Nacional, Manuel Andrino en que no hay mejor homenaje que seguirle el camino ejemplar que José Antonio nos marca con su muerte. No es otro que el de la lucha de hoy por una vivienda digna, una verdadera justicia social y un trabajo digno, una juventud sana y con valores, una España Grande y Libre…

 

Reafirmado nuestro compromiso, que es el mejor homenaje, y nuestra lealtad al ideal José antoniano como inspiración para resolver los asuntos de hoy día, Manuel Andrino dio paso al Padre Tam. El Padre se limitó a dedicarnos una simple bendición y unas palabras de despedida. Nos llenó el alma de cristiandad, de fe y esperanza para el duro camino. Señaló que el enemigo del viejo mundo siempre había sido el materialismo, una vez en forma de liberalismo capitalista, otra en forma de comunismo. Otro nuevo enemigo, mas peligroso si cabe para la cristiandad, es el imperialismo islamista. Por tanto, el Padre Tam nos animo a ser defensores de los valores cristianos y de occidente frente al triple enemigo. Así, nos despidió con su bendición y nos deseó suerte para la marcha.

 

Para ese momento nuestros camaradas ya se encontraban en formación, preparados para iniciar la marcha. La comitiva con la corona partió por la calle Ferraz encabezada por la bandera española y la falangista, además de los diversos guiones ( Vieja Guardia, Primera Línea de Madrid, JFE, SEU, Guadalajara, Cádiz, etc.) entre los aplausos del público.

El numeroso público acompañó a nuestros camaradas en su camino por Madrid y se mostraron especialmente ruidosos al pasar frente a la sede del PSOE.

 

 

 

Marcha de la Corona por las calles de Madrid.

 

 

Desarrollo de la Marcha al Valle de los Caídos.

 

Durante toda la noche, los falangistas estuvieron caminando y transportando una gran corona de laurel hasta la tumba del Fundador de La Falange, José Antonio Primo de Rivera.

 

El tiempo acompañó, la noche fue casi primaveral. Nuestros camaradas caminaron a un ritmo trepidante y algunos, unos pocos, cubrieron todo el camino a pie, como nuestro Jefe Nacional que tiene ya por costumbre hacerlo para acompañar en todo momento a sus militantes.

 

Las Jefaturas Locales y Provinciales tuvieron un papel activo: así, por ejemplo, los camaradas de Guadalajara, Pozuelo, o Alcalá, llevaron el peso de varios relevos junto con camaradas venidos de toda España.

Al llegar a Villalba, en el monumento a los Caídos, se hizo el sexto relevo de la marcha. Nos encontramos con el segundo episodio de boicot institucional pues el monumento estaba rodeado por una cerca. A pesar de ello se pudo acceder y se hizo la tradicional ofrenda floral.

 

Comenzaba a amanecer y la marcha cada vez se acercaba más al Valle de los Caídos. Llevaban el peso de los relevos los militantes de la Sierra Norte de Madrid. Al llegar a las puertas del Valle, nos esperaba, como ya es habitual desde que gobierna el PSOE, la Guardia Civil para tratar de impedirnos el acceso.

 

Poco hay que reseñar sobre el comportamiento de estos pobres funcionarios, simples autómatas a las ordenes del delegado gubernativo de turno.

A pesar de las provocaciones nuestros camaradas atravesaron la verja del monumento que mas ingresos aporta a Patrimonio Nacional con paso alegre y marcial mientras los guardias civiles, adelantándose a la desmilitarización del cuerpo, comían pipas con aire despreocupado.

 

Llegada a la Basílica, Santa Misa y despedida.

 

La marcha afrontó el último tramo, las últimas pendientes pesaban mucho en los que ya llevaban toda la noche caminando. Pero se veía por fin la Gran Cruz, y al poco las escaleras que conducían a la explanada.

En el ánimo está la satisfacción de un objetivo alcanzado, una sensación de paz después de una noche de reflexión y encuentro con uno mismo mientras se comparte un camino largo con los demás.

 

La sincronía fue casi perfecta. Los últimos pasos resonaron con eco marcial en la explanada de la Basílica, donde el público congregado aplaudía mientras una banda de música dirigida por un veterano falangista nos recibía con los acordes de los viejos himnos.

 

Al fin entramos en la Basílica (repleta de fieles) y nuestros mandos pudieron depositar la corona en su lugar, sobre la tumba de nuestro Fundador, José Antonio Primo de Rivera.

No había asientos libres de modo que los protagonistas de la marcha, tras la dura noche de camino, permanecieron en pie y se turnaron para hacer guardia ante la tumba de José Antonio.

 

Al empezar la ceremonia tuvo lugar la mas grave de las ofensas. El abad del Valle de los Caídos exigió que retirásemos nuestras banderas (obviamente no se le hizo caso por su tono insolente y porque nadie nos dice como hemos de rendir tributo a nuestros muertos). Durante la ceremonia ni siquiera mencionó el nombre de José Antonio Primo de Rivera a pesar de que la celebración se hacia en sufragio por su alma. Todo ello por miedo a la ley revanchista del PSOE sobre la memoria histórica que ni siquiera ha entrado en vigor. Esta es la actitud cobarde, sumisa, entreguista y cómplice de un sector de la iglesia española que ha pecado por omisión consintiendo a Setién y a otros sacerdotes vascos su apología del terrorismo. Desde La Falange lo denunciamos. Que diferencia hay entre estos cobardes y nuestro Padre Tam.

 

A pesar de todo, nuestros camaradas y todos los asistentes mantuvieron el respeto que se le debe al templo y a la misa, que se vivió con la emotividad habitual.

 

A la salida, Manuel Andrino, Jefe Nacional de La Falange, agradeció a todos su asistencia y su compañía y dejo claro que a pesar de las muchas trabas que se nos ponen, se seguirán celebrando estos actos de homenaje y seguirá el compromiso de lucha diaria de La Falange por mucho que pese al gobierno o a su oposición pseudo-derechista.

 

Tras cantar un emotivo Cara al Sol, pusieron el colofón al día los gritos de rigor:

ESPAÑA: UNA

ESPAÑA: GRANDE

ESPAÑA: LIBRE

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

¡¡PRESENTE!!


 

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