
Acaba el año 2008 y la situación económica,
social y política de España no puede ir a peor.
No podemos olvidar que en estos días de Navidad, donde la alegría debía
reinar en todos los hogares españoles, hay más de tres millones de españoles
que no tienen nada que celebrar porque no tienen un trabajo que les
dignifique y les haga sentirse realizados como hombres o mujeres y que
además sirva para mantener económicamente a esa familia que está entrampada
de por vida pagando la hipoteca de su casa.
Eso sí, nos venden con gran jolgorio la “alegría” de los treinta años que
llevamos de Constitución, algo que para los falangistas no tiene nada de
celebración, y en todo caso, sirve para certificar la ruina moral a la que
nos ha conducido y el hecho de haber convertido nuestra Patria en el
hazmerreír de los grandes pueblos del mundo, por situarse a la cabeza en
cuanto a unos presuntos “avances progresistas” que han acabado con la
familia, con la tradición y con todos aquellos valores que alguna vez
hicieron grandes a los españoles.
Este ha sido el año de puesta de largo de la llamada “Ley de Memoria
Histórica” que ha supuesto de hecho la persecución de quienes, como los
falangistas, no creemos ni en esta Democracia ni en su puñetera
Constitución.
Se nos ha insultado, vilipendiado e intentado humillar, usando a los
mercenarios del sistema como guardias de la porra. Hemos podido ver como los
guardias civiles arrastraban la Bandera de España por los suelos a la puerta
del Valle de los Caídos, dando otro ejemplo mas de pérdida de dignidad, de
honor y de vergüenza, algo que por otra parte, me extraña mucho hayan
conocido en los últimos tiempos.
Nosotros siempre hemos tenido claro quienes estaban contra nosotros,
ahora, y hace setenta años, y sus porras, cascos y uniformes no nos asuntan
lo mas mínimo. Al revés, preferimos verlos de frente. Nosotros no usamos
pasamontañas para escondernos como hacen ellos.
A pesar de las dificultades y limitaciones a que nos lleva este “sistema
democrático” los falangistas hemos salido a la calle a lanzar nuestro
mensaje, y ni las amenazas de los llamados “antifascistas”, ni las
prohibiciones gubernativas han conseguido acallarnos.
Las Banderas de España y de La Falange han ondeado en San Sebastián y en
Vitoria con la dignidad que se merecen, como también lo han hecho en
repetidas ocasiones en Madrid, en Zaragoza, en Granada, en Toledo, en
Málaga o en Guadalajara, Y no solo en España. Nuestros camaradas las han
paseado por Francia, por Italia, por Alemania o por Bulgaria, donde
curiosamente a veces son mas respetadas que en España.
Hemos honrado a nuestros Caídos como se merecen en Aravaca, en
Paracuellos, en Majadahonda, en el Cuartel de la Montaña o en Brunete,
porque su sacrificio no puede ser pisoteado, ni su Honor mancillado por
estos socialistas y comunistas herederos de aquellos que mataban por la
espalda y asesinaban sin compasión a miles y miles de españoles sin
razón alguna o juicio previo.
Siempre que hemos podido hemos lanzado un mensaje de Unidad a todos los
falangistas, se encuentren donde se encuentren. Debemos conseguir una
Falange fuerte y unida, por encima de personalismos, capaz de aglutinar
a todos aquellos que sientan que está superada la idea de izquierdas o
de derechas. La situación de España es tan caótica en estos momentos que
se nos presenta propicia si somos capaces de entender cuál es el mensaje
que debemos lanzar de forma clara y contundente al pueblo español.
Desde la Junta Nacional de LA FALANGE (FE) queremos felicitaros estas
Fiestas Navideñas y que el año próximo sea el de la recuperación de
nuestra Dignidad y nuestro Orgullo de ser españoles.
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LA FALANGE (FE)