Comunicado: Ante el penúltimo atentado etarra. 

Madrid, 04 de diciembre de 2008.

 

 

 

 

ANTE EL PENULTIMO ATENTADO ETARRA


  No se trata de un error. Hablamos de penúltimo porque desgraciadamente estamos casi seguros de que habrá más. Y en el siguiente volveremos a repetirnos en términos muy parecidos. Sin embargo, no nos cansaremos de decir las verdades del barquero donde sea necesario, incluso en las mismas barbas de los batasunos.


  Con el asesinato del empresario Ignacio Uría en Azpeitia, ETA ha vuelto a subrayar las constantes de su acción terrorista. Se trata de un asesinato por la espalda contra un hombre indefenso y desarmado, que para más inri tenía la respetable edad de 71 años.


  Han matado a un tipo que pretendía llevar el tren de alta velocidad a Vasconia, un progreso de comunicación que supone nuevas posibilidades para muchos vascos. Los gudaris aguerridos y presuntamente revolucionarios han dejado claro que no son si no garrulos aldeanos anclados en el aranismo más jesuítico, una filial de la línea dura, friki y montañesa del PNV que se presta al chascarrillo fácil de la txapela a rosca.


  Los etarras de hoy, poco formados y aficionados a la grifa, piensan que cuando te subes en un tren o te hacen una fotografía, te roban el alma. Sabino Arana y el padre Arzallus estarán orgullosos de estos cobardes ignorantes.
 

  El terrorismo de ETA se mantiene durante más de 40 años y con más de un millar de víctimas por motivos muy diversos.
 

  En primer lugar, hay que dejar claro que los terroristas, con sus pistolas, sólo son la punta de lanza del movimiento separatista vasco. No pretenden destruir la democracia o rebasar un marco legal. Su objetivo, al igual que el de Ibarreche, el PNV, EA o ANV no es más que la destrucción de España para la secesión de Vasconia.
 

  Por ello todas las fuerzas separatistas, que durante más de 40 años han servido de paraguas y justificante sociológico para el entorno proetarra, deberían esta ilegalizadas. Los medios de comunicación deberían tomar medida de su responsabilidad social y ni un solo separatista debería tener una línea en un periódico ni un micrófono delante como cómplice en los objetivos políticos de los etarras.


  Solo así, con el completo aislamiento de TODO el complejo separatista, se conseguiría por ahogamiento poner fin al terrorismo separatista por no haber un mal llamado nacionalismo democrático que pueda rentabilizar su actividad. Si no hay quien recoja las nueces no tiene sentido agitar el árbol.


  Para el fin del terrorismo es necesario también que la casta política pesebrera y profesional española deje de utilizar esta desgracia que han convertido en endémica como arma de pugna política. Ya basta de manos blancas, ya basta de términos vacíos porque todos los presidentes, de todos los partidos han negociado con los asesinos.
 

  Es necesaria una acción policial implacable, sin piedad, respaldada por una justicia absolutamente contundente que tenga de su lado los máximos instrumentos legales y cuyas disposiciones y condenas sean lo más duras posibles contra estos descerebrados.
 

  LA FALANGE (FE) contempla la futura inclusión de la pena de muerte en el Código Penal para el terrorismo separatista y exige el cumplimiento integro de las penas para los terroristas condenados en estos momentos.
 

 

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LA FALANGE (FE)