COMUNICADO. Reflexiones sobre un futuro no lejano.

Madrid, a 24 de marzo de 2006.

 

 

REFLEXIONES SOBRE UN FUTURO NO LEJANO


Asistimos al fin de España, si es que no se ha producido ya, entre la desunión de quienes nos consideramos los máximos defensores de su destino como unidad dentro de una cosmovisión. Y asistimos al fin de España cuando se han cumplido todos los pasos establecidos desde la Ley de Reforma Política de 1976 y que escrupulosamente han sido marcados por cinco años de UCD, catorce de PSOE, ocho de PP y, previsiblemente, cuatro de caos judeo-masónico. Todos, absolutamente todos, han sido culpables.


Durante estos treinta años, los distintos grupos falangistas nos hemos considerado anti sistema entendiendo que esto había que cambiarlo. Defendiendo que no puede subsistir un Estado con diecisiete autonomías, que no puede existir una ley electoral que permita que quinientos mil votos en Cataluña gobiernen y controlen el Estado español, que la violencia no conseguirá nunca acabar con la unidad de España, que no siempre la mayoría tiene razón, que hay otros cauces por encima de los partidos políticos al uso para decidir los ciudadanos la política que más se ajuste a sus necesidades. En definitiva, que PP y PSOE son dos grandes máquinas electorales representativas de un sistema del que abominamos.


No hemos aprendido a luchar contra eso y así nos va. Los grandes partidos intentan controlar cualquier atisbo de movimiento cívico para utilizarlo en sus intereses electorales. Recientemente lo hemos podido ver en las manifestaciones católicas contra los matrimonios homosexuales, en las manifestaciones de padres contra la LOE o en las manifestaciones de las víctimas del terrorismo. En todas y cada una de ellas la capitalización del PP ha llevado a que los gritos más coreados sean ¡GOBIERNO, TRAIDOR! ¡ZAPATERO, DIMISIÓN!.


Es la misma táctica utilizada en las manifestaciones contra el Prestige o la guerra contra Irak. El PSOE canalizaba esos movimientos ciudadanos para que las masas coreasen ¡AZNAR, ASESINO! ¡GOBIERNO, CULPABLE!. Los objetivos son recuperar el poder mediante el desgaste del contrario para seguir haciendo la misma política, unos y otros, que les manda la Trilateral, el FMI o cualquier otro garante del mundialismo.


Los falangistas no hemos sabido asumir una forma de hacer política contraria al sistema e, indefectiblemente, nuestros actos han acabado siendo actos contra políticas puntuales del Gobierno de turno con lo que no hemos dejado de ser sino unos apéndices de la oposición. Y, por causa de esa influencia derechoide adquirida desde Febrero de 1936, siempre hemos sido más proclives a luchar contra los gobiernos de izquierdas que contra los de derechas. Por ejemplo, nunca nos sumamos a las manifestaciones contra la guerra de Irak y sí lo hemos hecho a las otras, aunque en todas somos vistos de la misma manera.


¡GOBIERNOS TRAIDORES! ¡POLÍTICOS DIMISIÓN!. ¡NI LOS UNOS, NI LOS OTROS!

 

¡ARRIBA EL PUEBLO ESPAÑOL!.

 

 

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